Pide tres presupuestos para la misma web y recibirás tres cifras que parecen referirse a tres trabajos distintos: 900 euros, 4.000 euros, 15.000 euros. Ninguno de los tres es necesariamente erróneo. El problema es que “página web” no describe un producto: describe una categoría muy amplia y heterogénea, como “vehículo” — que incluye el patinete y el camión.
Contenido
En este artículo te doy las franjas de precio reales que veo en el mercado europeo en 2026, qué las determina y — sobre todo — cómo entender en qué franja tiene sentido situarse en tu caso. He escrito un artículo gemelo sobre el coste de una identidad visual profesional, porque las dos preguntas llegan casi siempre juntas.
Las franjas de precio en 2026
Hasta 900 € — hazlo tú mismo y plantillas
Website builders (Wix, Squarespace), tema de WordPress preconfigurado, o el “primo que sabe de esto”. La elección de quien tiene presupuesto cero, pero los costes reales están escondidos: tu tiempo, los límites técnicos, la imposibilidad de optimización y personalizaciones avanzadas. Con un resultado final que comunica exactamente cuánto has invertido.
900 – 2.500 € — la web corporativa profesional
La franja de precio más extendida. Un profesional adapta un tema existente: 5-8 páginas, diseño cuidado pero no a medida, a veces SEO on-site básico. Aquí la diferencia entre un trabajo digno y uno pésimo no se ve en el precio: se ve en quién lo hace. En esta franja el presupuesto debe leerse con atención, porque es donde más a menudo se esconden los costes omitidos (ver más abajo).
2.500 – 8.000 € — la web personalizada a medida
Diseño proyectado sobre tus objetivos, contenidos pensados para posicionar, estructura SEO construida desde el principio y no añadida después, optimización del rendimiento. Es la franja típica de pymes y despachos profesionales — negocios que deberían considerar la web un canal comercial y no un mero trámite. La mayoría de mis proyectos vive aquí.
8.000 – 25.000+ € — e-commerce y proyectos complejos
Catálogos de producto, pagos, integraciones con programas de gestión, áreas reservadas, multilingüe estructurado. El precio crece con la complejidad funcional, no con el número de páginas.
Qué determina de verdad el precio
La estrategia antes que los píxeles. Una web barata parte del diseño gráfico; una web profesional parte de las preguntas: quién debe encontrarte, buscando qué, y qué debe hacer una vez que llega. Esta fase invisible es la principal diferencia entre las franjas.
Los contenidos. ¿Quién escribe los textos? Si el presupuesto no lo dice, la respuesta es: tú. Y es el motivo número uno por el que los proyectos se atascan durante meses.
La tecnología. No todas las webs necesitan WordPress: para muchas webs corporativas una web estática es más rápida, más segura y cuesta menos de mantener. La tecnología correcta se elige según el proyecto, no según lo que sabe usar el proveedor.
El después. Hosting, mantenimiento, actualizaciones y copias de seguridad. Un consultor serio los explicita; uno astuto los calla y te los presenta con la web ya entregada.
Cómo leer un presupuesto (y las preguntas que hacer)
Antes de firmar, verifica que el presupuesto responda a estas preguntas: ¿quién escribe los contenidos? ¿Las fotos están incluidas o son de stock? ¿El dominio y el hosting están registrados a tu nombre y son de tu propiedad exclusiva? ¿Qué pasa si quiero cambiar de proveedor dentro de dos años? ¿El SEO básico (titles, estructura, velocidad, indexación) está incluido o es “un trabajo aparte”? ¿Cuántas revisiones están comprendidas y en cuántas fases?
Un proveedor serio responde con gusto. Un proveedor que se molesta ya te está dando una señal inequívoca de cómo trabajará.
La pregunta correcta no es “cuánto cuesta”
Es: cuánto debe rendir. El precio de una web de 3.000 euros que te trae dos clientes al mes puede amortizarse en un trimestre; una web de 500 euros que no encuentra nadie es mucho más cara. Por eso, cuando un proyecto no tiene las condiciones para generar retorno, lo digo antes: hacer gastar dinero en una web destinada a no trabajar no nos conviene a ninguno de los dos.
¿Quieres una valoración honesta de qué necesita (y qué no necesita) tu caso? Hablemos.
Preguntas frecuentes sobre el coste de una página web
¿Cuánto cuesta mantener una web al año? Para una web corporativa: dominio (~15-20 €), hosting (360–900 €), mantenimiento si es WordPress (desde 300 €). Una web estática reduce drásticamente los costes de mantenimiento técnico.
¿Por qué los presupuestos son tan distintos entre sí? Porque describen trabajos distintos: horas de estrategia, contenidos, diseño a medida y SEO pueden estar incluidos o no. Compara el alcance, no solo la cifra.
¿Una web barata puede funcionar? Sí, si las expectativas están alineadas: como presencia digna, sí; como canal de captación de clientes, difícilmente.
¿Mejor pagar todo de golpe o una cuota mensual? La cuota (“web por suscripción”) baja la barrera de entrada, pero suele regirse por contratos que establecen que la web no es tuya: en esos casos, en cuanto dejas de pagar desaparece o vuelve a la empresa que la desarrolló. Verifica siempre la propiedad del dominio, los contenidos y la web.
¿Cuánto se tarda en hacer una web profesional? De 4 a 12 semanas para una web corporativa a medida. La variable que más alarga los plazos son los contenidos que debe aportar el cliente.